que una verdad a medias. Leo asombrado el artículo de Benito Arce en Aviación Digital. Puntualizo algunas cosas:
1. Entre AENA y USCA no ha habido malos entendidos. Ha habido contraposición de propuestas en el marco de una negociación muy dura, muy larga y en la que se está jugando, no sólo el futuro de 2300 profesionales, entre los mejor preparados de nuestro entorno, sino la seguridad y la viabilidad del transporte aéreo en España, llave de la industria turísitica, primera fuente de ingresos del país.
2. Los controladores no somos reacios a los cambios. Estamos habituado a trabajar en un entorno que cambia continuamente: cada día es diferente del anterior. Somos alérgicos a las chapuzas, las improvisaciones, las imposiciones arbitrarias y la falta de previsión.
3. Al sindicato USCA figuran afiliados el 97% de los controladores. Nuestra confianza hacia nuestros dirigentes es grande, como quedó refrendado en el último congreso celebrado en el mes de mayo. Aún así, somos un sindicato asambleario: Cualquier cosa que hayan negociado nuestros representantes, deberás ser aprobada por cada una de las asambleas locales de cada dependencia, más de 40, antes de entrar en vigor.
4. Un nuevo convenio, que sería el segundo, sólo será aceptado si clarifica y, al menos, iguala, las condiciones del primero. De otra forma, no sería aprobado. El Sr. Arce manifiesta un enorme desconocimiento de la praxis en la negociación colectiva: Los convenios tienden a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores. Si no es así, sencillamente, no se firman y continúan vigentes los anteriores. Con el nuestro, llevamos varios años de negociaciones, pero aún no hay nada definido. Es otra cosa la que ahora se está negociando.
5. Decir que nuestras condiciones se deben a “un poder de coacción y de chantaje permanente a la sociedad” es poco menos que acusarnos de delincuentes. Estoy seguro que se tomarán medidas oportunas ante esa difamación.
6. En nuestro colectivo no hay ninguna deuda histórica. Entre los más jóvenes hay un sentimiento de agradecimiento hacia los más veteranos, que pasaron duras etapas para conseguir dignificar la profesión, pero no se debe nada a nadie. La existencia de la figura de la prejubilación (que hay en otros muchos colectivos) es sencillamente, por motivos físicos y de rendimiento: Es duro, después de 30 años de servicio y con 55 cumplidos, seguir teniendo que trabajar a turnos, en un entorno muy exigente física y mentalmente y en el que los errores se pueden pagar con vidas humanas. Añado además, que esta licencia especial es voluntaria, y que muchos de los que se han acogido a ella continúan desempeñando otro tipo de tareas, como la formación en la escuela de control.
7. La mayoría de los representantes sindicales en la comisión negociadora son jóvenes y están mas lejos que cerca de la jubilación. Me consta que su principal preocupación es la de crear un entorno estable de trabajo para los próximos años mucho más que la de “asegurar” unas prejubilaciones, por otro lado, más que merecidas.
8. Con todo lo anterior y para terminar, no hay disputas internas para suceder a Juan Mª García Gil. Continúa siendo un presidente capaz con sobrada y demostrada habilidad para llevar a buen puerto estas negociaciones. No sé de donde se sacan que estamos utilizando a pasajeros y aerolíneas como rehenes, ni de donde que aquí no hay competencia. Estamos, sencillamente, hablando de un entorno muy complejo, en el que hay muchas más variables que las que la limitada visión del Sr. Arce tiene. No nos diferenciamos demasiado del resto de países de nuestro entorno y estoy seguro que, como hasta ahora, continuaremos siendo uno de los mejores servicios de control del mundo.
Saludos,
K.