¿Como funciona un radar?

No pretendo dar una clase magistral sobre el tema, por lo que, para hacerlo más comprensible, obviaré detalles que lógicamente influirán en que la profundidad de la explicación no sea muy grande.

Un radar es una antena direccional que emite señales girando permanente sobre si misma. La imagen que casi todos tenemos en mente de una pantalla de radar es similar a una aguja de un reloj dando vueltas y sobre la que se significan determinados puntos de formas más brillante. Los giros de esa “aguja” corresponden al movimiento giratorio de la antena, que es, a la vez, emisora y receptora. Cuando la antena detecta su propia señal “rebotada” en un objeto, calcula el tiempo transcurrido entre la emisión y la recepción y posiciona en la pantalla un “blanco”. Si tarda más en recibir la señal, supone que el objeto está más lejano y lo presenta en la pantalla más lejos del centro sobre el que gira la aguja. Cada giro se conoce como un “barrido de radar” y su duración oscila entre unas décimas y hasta seis segundos, aunque suele ser un ritmo constante dependendiendo del tipo de radar. Esto es lo que se conoce como radar primario. La imagen que presentan estas pantallas es complicada de interpretar: Objetos grandes muy cercanos a las antenas pueden dar lugar a señales equívocas o incluso nubes de altas densidades, bancos de pájaros o barcos ocasionan con frecuencia falsos blancos.

Para solucionar estos problemas, a partir de la segunda guerra mundial se diseñaron aparatos más sofisticados que enviaban señales codificadas, compuestas por varios impulsos y se instalaron en los aviones emisores que transmitían otras señales cuando recibían las emitidas por los sistemas en tierra. Los aparatos ubicados en tierra reciben el nombre de radares secundarios y los que están en los aviones, transponders o respondedores. Existen varios tipos o modos de funcionamiento:

Modo alfa: El avión responde con un código de cuatro cifras, números del 0 al 7, que nos dan variaciones desde el 0000 hasta el 7777.

Modo Charlie: Además de lo anterior, el avión transmite la altitud a la que está volando.

Modo Sierra: El avión añade una multitud más de datos, como velocidad seleccionada en la cabina, matrícula de la aeronave, rumbo seguido o incluso datos relativos a caracterísiticas estáticas del avión: dimensiones, capacidad etc.

El modo alfa permite a los equipos en tierra saber cual es el avión que está viendo. Digamos que es el DNI del avión en el aire y las bases de datos en tierra tienen la información que corresponde a ese avión mediante los planes de vuelo que la compañía aérea o el piloto presentan antes de salir. Por ponerlo simple: Un piloto llega a la oficina de planes de vuelo y dice que quiere volar desde Asturias hasta Santander. Rellena un formulario con los datos de su vuelo: matrícula de la aeronave, ruta que va a seguir, horas a las que lo pretende hacer y alguna información más. Cuando se sube el avión y habla con la torre de control de Asturias, los controladores buscamos su plan de vuelo por la matrícula de la aeronave y le asignamos un código de transponder, el 5630, por ejemplo. Una vez en el aire, el piloto enciende el transponder y “emite” ese número. El radar “ve” el 5630, busca en la base de datos y presenta al controlador el plan de vuelo previsto: la matrícula del avión, para distinguirlo de todos los demás, informará de que va de Asturias a Santander, que saldrá a la hora tal e irá por la ruta cual. El modo charlie indicará además, tomando los datos de los instrumentos del avión, a que altura está el avión volando en cada momento. El radar “per se” no conoce este último dato: sólo es capaz de medir la distancia a la que está ese avión y calculará su velocidad en base al análisis de las posiciones que ese avión va teniendo a lo largo del tiempo. El modo sierra es un avance más en la información que la aeronave transmite en cuanto a parámetros que sólo son conocidos desde dentro de la aeronave, tales como la velocidad que el avión tiene realmente, la velocidad para la que está reduciendo o aumentando la actual y otras informaciones.

Con toda esto en mente, es obvio que es fácil suplantar ante las pantallas de radar la “identidad” de otro avión: Basta con utilizar el mismo código que el avión que queremos “imitar” y al controlador se le presentarán los datos imitados. Sin embargo, el sistema advierte cuando existen dos códigos iguales en el aire: Bloquea ambos y advierte. Tras esto, el controlador sólo tiene que preguntar a uno de ellos la posición que tiene, para ubicarlo, y “marcar” el avión que verdaderamente debería tener el código suplantado, teniendo también ubicado al suplantador.

Hacer una actuación de este tipo está considerado como delito penal en la Ley de Seguridad Aérea. Si ello ocasiona algún tipo de peligro a la navegación aérea, puede suponer desde la retirada de la licencia de piloto hasta penas de cárcel. Todos los aviones terminan aterrizando en algún sitio. Cuestión de combustible.
Feliz 2008,

K.

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