Ha salido publicada en todos los centros de trabajo una comisión de servicio para el aeropuerto de Huesca – Pirineos (Monflorite). Suelen publicarse comisiones con frecuencia: La empresa puede necesitar controladores en determinadas dependencias, normalmente pequeñas, bien porque la previsión de tráfico para una época concreta es grande, cual es el caso de aeropuertos estacionales en los que la demanda se dispara en verano, o bien porque existen otras circunstancias que, con seguridad, van a significar escasez de personal. Como ejemplo de esta última situación están los permisos maternales o excedencias varias, bajas de larga duración por enfermedad o las adscripciones temporales de compañeros a determinadas funciones o cargos que impliquen el abandono de la frecuencia.
En estos casos, en los que existe un cierto margen para prever la situación, se solicitan controladores que estén dispuestos a cambiar de puesto de trabajo y residencia por un tiempo que no exceda seis meses. Se valoran, obviamente, el estar destinado en dependencias de características similares y a las que no afecte demasiado la falta de un trabajador. No es lo mismo que falte un efectivo en una dependencia de 8 a que falte en una con más de 100.
Pero al caso al que ahora me refiero es diferente. Esta comisión de servicio se produce para dotar de servicio de control al aeródromo de Huesca - Pirineos. Es una situación poco frecuente: Los aeropuertos son infraestructuras caras que no se inauguran todos los días. En esta ocasión, tampoco se puede hablar de una dependencia completamente nueva, sino sólo de la remodelación de una instalación ya existente, para ampliarlo y permitir la llegada de aeronaves de tráfico comercial de tamaño grande y operativa instrumental. El caso es que podremos seguir todo el proceso de implantación desde el principio.
Lo que ahora comienza con esta comisión es un “envío” por el que cuatro controladores con experiencia irán destinados a Huesca desde junio hasta noviembre de este año. En éste tiempo, revisarán los procedimientos existentes, comprobarán con tráfico real la idoneidad de los mismos, habituarán a las aeronaves y pilotos locales al servicio de control y prepararán toda la documentación sobre la operativa cotidiana de la torre de control. Cuando se convoque el próximo concurso de traslados, probablemente se ofrezcan de forma definitiva esas cuatro plazas a otros controladores en activo. Si no son cubiertas, serán destinados allí compañeros recién salidos de la escuela, que en este caso corresponderán a la promoción 25. Una vez tomen posición los “definitivos”, serán instruidos y habilitados por los comisionados, quienes, una vez finalizdo el proceso, retornarán a su dependencia de origen.
En cualquier caso, la apertura de un nuevo centro es casi siempre una buena noticia. Los aeropuertos son grandes generadores de riqueza en su entorno. Es probable que haya diferencias y dificultades con los actuales usuarios, que tendrán que adaptarse a la nueva situación y perder de algunos de sus derechos y de la familiaridad con la que se opera en sitios pequeños, pero, ante todo, las operaciones se desarrollarán con mayor seguridad. El servicio de control está, ante todo, para eso: para dar servicio.
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