Cuando vas en cabina y preguntas a los pilotos donde se encuentran más cómodos volando, donde la percepción de la calidad del trabajo de los controladores es más alta, indefectiblemente la respuesta es “London Control”. Ésta dependencia de aproximación lleva el tráfico de uno de los aeropuertos con más movimientos del mundo, Heathrow. He estado allí de visita y tengo que reconocer que la profesionalidad de los que alí están, la seriedad del trabajo, la calidad y eficacia de los procedimientos son envidiables. Es increíble que un aeropuerto con tan solo dos pistas pueda tener el número de movimientos que tiene.
Hace ya tiempo que Barajas superó a Heathrow en número de movimientos. No ha muchos meses sucedió lo mismo con Frankfurt, para convertirse en el segundo aeropuerto de Europa por numero de movimientos. Aunque el AVE con Barcelona ha hecho mella, el crecimiento se mantiene en una cifras que auguran que en dos o tres años, Barajas sea el aeropuerto con mayor número de movimientos de Europa superando al parisino Charles de Gaulle. Bien es verdad que ciudades con más población que Barajas tienen varios aeropuertos, Londres, Milán, Berlín, incluso Paris, pero es un lujo el poder contar con una infraestructura de estas características tan cercana a la ciudad y operando a este volumen de destinos.
A lo que iba. No hay lider sin talón de Aquiles, y desde hace muchos meses, Heathrow está teniendo muchísimos problemas y fallos. En un entorno con unas interconexiones tan importantes como el aeronáutico, cuando un aeropuerto de los “Big five” en Europa (Heathrow, Shiphol, Frankfurt, Charles de Gaulle o Barajas) tiene problemas serios, todo el sistema se resiente. Al fin y al cabo, un grándisimo porcentaje de los vuelos que atraviesan Europa tiene alguno de estos como origen o destino. Cuando un avión sale tarde de Londres, implica que llegará tarde, por ejemplo, a Milán. De ahí saldrá también tarde para Roma… y las consecuencias y demoras caen como fichas de dominó. Aunque la operativa para los pilotos sea muy buena, los gestores de las compañias aéreas se tiran de lo pelos cuando estas cosas suceden… tratan de evitar en lo posible las operaciones a estos centros, y, para el usuario final, supone un encarecimiento de los billetes. No es oro todo lo que reluce.
En ese aspecto, las obras acometidas en Barajas y Barcelona, “desastacarán” considerablemente nuestro espacio aéreo y permitirán crecimientos que mantengan a España a la cabeza de Europa en número de movimientos.
Destaco por último las cifras de Atlanta, ¡Un millón de movimientos de mayo del 2007 a abril del 2008. Creo que es la primera dependencia del mundo en conseguir esas cifras. Para quitarse el sombrero.
Salud.