Indignante. Ya nadie habla del tremendo fiasco que supuso la Constitución Europea, no aprobada por muchos de los ciudadanos de los estados de la Unión Europea. Nuestros políticos, también en Europa, van por veredas alejadas a los intereses de sus ciudadanos. Pero es que ahora, algunos de esos magníficos gestores, han vuelto a pegar un patinazo de gravísimas consecuencias para la aeronáutica en general y la aviación comercial en particular: Las empresas adjudicatarias del proyecto Galileo se han echado atrás y ahora se valora la posibilidad de que sea la iniciativa pública la que termine lo comenzado. Demasiado dicho en pocas palabras. Vamos por partes.
El sistema Galileo es, a grandes rasgos, un grupo de satélites que orbitan alrededor de la tierra y que, enviando unas señales, permiten a unos receptores ubicar su posición respecto a ellos. Con esas posiciones relativas a los satélites, se calcula la posición del receptor respecto a la tierra. Otros muy similares, como el GPS americano o el GLONASS ruso llevan hasta 20 años operativos.
Es verdad que el sistema americano era y es militar, pero cuando ha dejado de serles útil para sus bombas (a saber lo que tendrán ahora) han publicado su señal y la mantienen con suficiente calidad la mayor parte del tiempo, Digamos que nos la “prestan”. Muchos aviones la utilizan para volar, aunque sea como respaldo de la señal tradicional de los VORES, NDBs y DMEs. Sin embargo. se reservan la posibilidad de variar la precisión, motivo éste que impide que el sistema sea homologado para prestar servicio a la navegación aérea. Y están en su derecho: al fin y al cabo, se lo han pagado ellos.
Y de aquí, los Europeos, que somos muy listos, veinte años después decidimos hacer un sistema similar. Obviamente, como somos una potencia mundial, vamos a hacerlo con las mejores empresas de nuestro continente, mediante un concurso público, y luego vamos a ofrecer la señal al resto de la tierra para que, mediante un cómodo precio, puedan disponer de esta señal con fiabilidad “made in Europe”.
El concurso se resuelve hacia uno de los dos consorcios iniciales, pero, pasados algunos meses, “sorprendentemente”, ambos grupos deciden unirse y continuar juntos con el proyecto. Poco o nada se avanza, y hace unos días, renuncian oficialmente al mismo, debido a la baja expectativa comercial que plantea. ¿baja expectativa comercial o que no se fían de la UE para cumplir su parte del negocio?
El comisario de turno decide que la unión europea va a asumir parte de los costes. “400 millones de euros al año”, pecata minuta. Según él mismo, Jacques Barrot, lo mismo que cuesta “hacer 400 kms. de autovía”. Anda que no hacen falta autovías en cualquier sitio. Sorprende que se pueda decidir así, de un momento para otro, el destino de un 2,5 % de TODO el presupuesto de la UE para un año. Aunque no se de cuenta, eso lo va a pagar UD. La próxima vez que mire su nómina, fíjese en el apartado “retenciones”. De ahí es de donde sacan para vivir todos estos “elementos”.
En resumen: Vamos 20 años por detrás de rusos y americanos. Convocamos un concurso de adjudicación, presumiblemente para garantizar limpieza y nos encontramos con que es una opereta organizada para grandes empresas que, además, deciden que ahora no les apetece y lo dejan todo tirado. No hay opciones a los ciudadanos para reclamar a esas empresas por el tiempo perdido o a los políticos por el desastre de organización. Ahora, con un montón de dinero público ya gastado, hay que seguir, cueste lo que cueste.
¿Y por qué este empeño en seguir adelante? Pues porque, como casi siempre, los políticos se han metido en un callejón sin salida. Como Galileo iba para adelante e iba a servir lo mismo para que los aviones se orientaran que para que los servicios de navegación supieran donde están estos aviones, ojo: el sistema ES una GRAN idea, pues, para “ahorrar” desde hace ya algunos meses, no se permiten diseños de aerovías o rutas de salida y entrada en los aeropuertos que estén basadas en las radioayudas actuales (VOR, NDB y DME). Esto debía ser una buena idea: Adelantamos trabajo, ya que cuanto antes nos quitemos de delante las rutas basadas en viejas radioayudas, antes podremos quitar éstas y sus gastos de matenimiento. Por descontado, ya no se construye ni una nueva radioayuda, los mantenimientos de las actuales son los justitos para que funcionen y, seguimos esperando a que Galileo nos caiga del cielo. Y así, en multitud de aeropuertos, continúa la operación con vetustas rutas de salida y entrada, poco eficaces y que ralentizan las secuencias de los aviones porque, sencillamente Europa no permite hacer cosas nuevas, aunque fueran para unos cuantos años. Y muchos controladores en torres pequeñas siguen trabajando sin señales de radar de calidad porque no se gasta ni un duro en dotar medios que, en teoría, van a quedar desfasados “pronto”. ¿cuando Señor Barrot, en el 2015 …. ó en el 2051? El tráfico aéreo sube en España un 5% abundante cada año. Hasta el 2015 esto significa un 50% más de lo actual. Ahora hay retrasos… nada comparado con lo que se viene encima. No hay instrumentos, ni capacidad, ni mucho menos voluntad política de solucionar esto. Eso sí, no cuesta trabajo decir que se van a generar 150.000 nuevos puestos de trabajo. hay que tener valor. ¿150.000 puestos de qué? El toro ya nos ha cogido y lo veremos los próximos meses. Ahora se trata de evitar más cornadas, acelerando todo el proceso lo máximo posible.
Pero todo esto me hace pensar que el tejemaneje de la unión europea y sus miles de funcionarios no son más que otro sacacuartos de vocingleros que nos reporta cada vez menos utilidad y nos enfanga en un mar de burocracia que, en aras de obtener un exagerado beneficio común, nos aleja más de las cosas simples, cercanas y necesarias.
Saludos,
K.